Es tentador abrir Figma directamente cuando llega un encargo nuevo. Pero diseñar sin haber definido antes el objetivo de negocio casi siempre termina en retrabajo: pantallas bonitas que no resuelven lo que realmente hacía falta.
Qué problema de negocio resuelve esto
Antes de cualquier wireframe, conviene poder responder en una frase qué métrica de negocio se espera mover —más conversión, menos abandono, menos tickets de soporte— y cómo se va a medir si funcionó.
El pixel es la última decisión, no la primera
El orden que mejor funciona suele ser: objetivo de negocio → comportamiento esperado del usuario → estructura de la solución → y solo al final, la interfaz visual. Invertir ese orden es la forma más habitual de gastar tiempo de diseño en lo que no importa.